Celtíberos

EL CASTELLAR, BERRUECO

Castellar de Berrueco

El yacimiento “El Castellar”, que da nombre a nuestro  restaurante, es un antiguo poblado celtíbero que destaca por su recinto amurallado y que constituye uno de los conjuntos más espectaculares de la Celtiberia. Está situado en un punto estratégico desde el que se visualiza gran parte de la Laguna de Gallocanta.

A petición de nuestros clientes, y durante las Jornadas Celtíberas, podemos ofrecerles sin coste alguno una visita guiada al yacimiento, con una duración aproximada de media hora, en la que se muestras los elementos fundamentales del poblado

-Ordenación del espacio VISITA AL POBLADO

Características del asentamiento:   El término “castellar” hace alusión a los restos de un pequeño poblado celtibérico amurallado, de forma más o menos rectangular, que solamente ocupa unos seiscientos metros cuadrados de extensión.

El sistema defensivo:

-La muralla:

Lo que más destaca de este antiguo poblado son los restos de su muralla, constituida por dos lienzos paralelos de enormes sillares de piedra, con relleno en su interior de cantos y tierra. Esta defensa conserva en algunos puntos hasta cuatro hiladas de altura, alcanzando cierta espectacularidad. Los restos mejor conservados se encuentran en el oeste (mirando hacia la laguna) y en el lado opuesto (este). El carácter defensivo de la muralla se reforzó cavando un foso por delante de la misma.

-La puerta de entrada:

En el lado oeste de la muralla, orientado hacia la laguna, destaca la puerta de entrada al poblado, de aspecto monumental, de casi 5m de anchura, protegida por dos potentes muros con aceras, enlosadas con grandes lajas de piedra y junto a una de ellas (entrando la de la izquierda) destaca un pequeño canal de desagüe para la evacuación de las aguas del poblado. Delante de la puerta se dispuso, para reforzar la defensa, un muro transversal de piedra, que dificultaba el acceso directo al poblado, obligando a una entrada en zig-zag.

El Castellar de Berrueco

El interior del poblado:

-Aceras y desagües:

Una vez atravesada la puerta y dentro del poblado se puede apreciar una pequeña área con aceras y desagüe, que otorga un aspecto relativamente urbano a este punto de acceso.

- Interior:

El poblado se ordena en torno a una amplia calle central, orientada norte-sur, desde la que se accedería a las casas por una de sus fachadas estrecha, estando por su parte trasera adosadas a la muralla. Se ha calculado que el poblado tendría entre 20 y 28 habitaciones hogares, con dimensiones similares y de reducido tamaño, que proporcionaría al conjunto una gran homogeneidad.

Los muros de las viviendas estaban construidos con zócalos o bases de piedra y recrecidos con adobe y tapial, rematados con cubierta vegetal, quizás reforzada con barro. La mayor parte de los suelos eran de tierra apisonada, aunque en ocasiones se han hallado lajas de piedra.

Bibliografía:

Burillo Mozota, Francisco (1993): Inventario arqueológico. Daroca. Diputación General de Aragón. Zaragoza.

Polo, C.; Villagordo, C. (2004): Del poblado fortificado al asentamiento en llano: la evolución de los asentamientos rurales en el Sistema Ibérico Central (s.III a.C. – I d. C.). En Seminario sobre Torres, Atalayas y Casas Fortificadas: explotación y control del territorio en Hispania (fines del s. III a. C. – s. I d. C.). Casa de Velazquez, Madrid.

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